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  • El incidente del paso Dyatlov: qué mató realmente a los 9 excursionistas

    El incidente del paso Dyatlov: qué mató realmente a los 9 excursionistas

    En la noche del 1 al 2 de febrero de 1959, nueve jóvenes excursionistas soviéticos murieron en la ladera de una montaña de los Urales del Norte. Su tienda apareció rasgada desde dentro, sus cuerpos dispersos a más de un kilómetro de distancia, varios descalzos y en ropa interior a temperaturas cercanas a −30 °C. Algunos presentaban fracturas graves sin heridas externas visibles. La investigación soviética se cerró en mayo de 1959 con una frase que alimentó seis décadas de especulación: murieron por una «fuerza natural irresistible».

    Este artículo reconstruye lo que se sabe con certeza, separa los datos de los mitos y evalúa, con la evidencia disponible en 2026, cuál es la explicación más sólida de lo ocurrido en el llamado paso Dyatlov.

    Respuesta breve: ¿qué mató a los excursionistas?

    • Causa inmediata de la mayoría de las muertes: hipotermia.
    • Causa de las lesiones graves (tres de los nueve): traumatismos de alta energía —fracturas de costillas y de cráneo— compatibles con una caída o con el peso de nieve compactada.
    • Desencadenante más probable de la huida de la tienda: un pequeño alud de placa de nieve (slab avalanche), según la revisión oficial de la Fiscalía rusa (2020) y el modelo publicado por Johan Gaume y Alexander Puzrin en Communications Earth & Environment (2021).
    • Lo que sigue abierto: la secuencia exacta de los hechos y algunos detalles forenses que ninguna teoría explica por completo.

    Contexto: una expedición de categoría III

    El grupo y su objetivo

    El grupo estaba formado por estudiantes y graduados del Instituto Politécnico de los Urales (hoy Universidad Federal de los Urales, en Ekaterimburgo, entonces Sverdlovsk). Su objetivo era alcanzar el monte Otorten, en el norte de la óblast de Sverdlovsk, en una ruta de esquí de categoría III, la más exigente del sistema de clasificación deportiva soviético. Todos eran excursionistas experimentados en invierno.

    Mapa de la zona del paso Dyatlov y la ruta del grupo en los Urales del Norte
    Mapa de la zona del paso Dyatlov. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA.

    El líder era Ígor Dyatlov, de 23 años, estudiante de radiotecnia. Por él se bautizó después el paso.

    Los integrantes

    Nombre Edad Perfil
    Ígor Dyatlov 23 Líder, estudiante de radiotecnia
    Zinaida Kolmogórova 22 Estudiante de radiotecnia
    Liudmila Dubínina 20 Estudiante de economía
    Aleksandr Kolevátov 24 Estudiante de física nuclear
    Rustem Slobodín 23 Ingeniero
    Yuri Krivonischenko 23 Ingeniero
    Yuri Doroshenko 21 Estudiante
    Nikolái Thibeaux-Brignolle 23 Ingeniero
    Semión Zolotariov 37 Instructor de excursionismo, veterano de la Segunda Guerra Mundial
    Yuri Yudin 21 Abandonó la ruta por enfermedad y sobrevivió

    Yuri Yudin se retiró el 28 de enero de 1959 en el poblado abandonado de Segundo Norte por un dolor reumático. Fue el único superviviente y, durante décadas, una de las voces más citadas del caso. Murió en 2013.

    Cronología de los hechos

    Del 23 de enero al 1 de febrero de 1959

    1. 23 de enero: el grupo sale de Sverdlovsk en tren.
    2. 25–27 de enero: llegan a Ivdel y Vizhai, últimos núcleos habitados, y avanzan hacia Segundo Norte.
    3. 28 de enero: Yudin regresa. Quedan nueve.
    4. 31 de enero: el grupo alcanza el borde de la zona alpina y deja un depósito de víveres en el valle del río Auspiya.
    5. 1 de febrero: intentan cruzar el paso, pero el mal tiempo y la poca visibilidad los desvían hacia el oeste. Montan la tienda en la ladera nororiental del Kholat Syakhl (en lengua mansi, «montaña muerta» o «montaña vacía»), aproximadamente a 1,5 km de la cima. La última foto y las anotaciones del diario indican que acamparon a última hora de la tarde.
    Paisaje del valle del río Auspiya, en los Urales del Norte, en 2015
    Valle del río Auspiya, 2015. Wikimedia Commons, licencia CC BY.

    Se ha discutido mucho por qué Dyatlov eligió un lugar expuesto en vez de bajar al bosque. La explicación más aceptada es práctica: no querían perder la altura ganada y habían practicado acampadas en pendientes abiertas.

    La noche del 1 al 2 de febrero

    Algo obligó a los nueve a abandonar la tienda de forma precipitada. La tienda fue cortada desde dentro, según el peritaje de la época. Los excursionistas salieron sin botas, con poca ropa y dejando dentro hachas, comida y equipo. Las huellas muestran que bajaron la ladera caminando de forma ordenada, no corriendo en pánico, en dirección al bosque, a unos 1,5 km.

    Campamento y tienda del grupo de Dyatlov en la ladera del Kholat Syakhl, febrero de 1959

    La búsqueda y los hallazgos

    El grupo debía enviar un telegrama de llegada a Vizhai hacia el 12 de febrero. Como era habitual que hubiera retrasos, la alarma tardó en saltar. La búsqueda empezó el 20 de febrero.

    Modelo 3D del Kholat Syakhl y su ladera, donde se halló la tienda
    Modelo 3D del Kholat Syakhl. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA.
    • 26 de febrero: el estudiante Mijaíl Sharavin y otros rescatadores encuentran la tienda medio enterrada en nieve, dañada y vacía.
    • 27 de febrero: junto a un gran cedro, en el linde del bosque, aparecen Krivonischenko y Doroshenko, junto a restos de una hoguera, en ropa interior. Ramas del cedro rotas hasta unos cinco metros de altura sugieren que alguien trepó, quizá para buscar la tienda o recoger leña.
    • Entre el cedro y la tienda, en posturas que sugieren que intentaban regresar a ella, se hallan Dyatlov, Kolmogórova y (el 5 de marzo) Slobodín.
    • 4 de mayo: tras el deshielo, en un barranco a unos 75 metros del cedro y bajo unos cuatro metros de nieve, aparecen los cuatro restantes: Dubínina, Zolotariov, Thibeaux-Brignolle y Kolevátov. Estaban mejor vestidos, con prendas que parecían tomadas de los compañeros muertos junto al cedro. Cerca se halló un suelo de ramas que pudo servir de refugio improvisado.

    Lo que dijeron las autopsias

    El primer grupo: hipotermia

    Los cinco primeros cuerpos murieron de hipotermia. Slobodín tenía una pequeña fisura en el cráneo, considerada insuficiente para causar la muerte por sí sola.

    El grupo del barranco: traumatismos graves

    Los forenses describieron lesiones mucho más llamativas:

    • Thibeaux-Brignolle: fractura grave del cráneo.
    • Dubínina y Zolotariov: fracturas múltiples de costillas, comparables, según el forense Borís Vozrozhdenni, a las de un accidente de tráfico, con poco daño externo en los tejidos blandos.
    • Dubínina carecía de lengua, ojos y parte de los labios; Zolotariov carecía de ojos. Estos detalles, los más usados en las versiones sensacionalistas, se explican de forma razonable por la descomposición en agua corriente —los cuerpos yacían en un arroyo bajo la nieve— y por la acción de carroñeros.
    • Kolevátov murió de hipotermia.

    Radiación y otros detalles

    Algunas prendas mostraron niveles elevados de radiactividad en el análisis de 1959. Hay que recordar que Krivonischenko había trabajado en el complejo nuclear de Mayak, en Ozersk, y que en la investigación también participó un estudiante de física nuclear. La contaminación de ropa de trabajo es una explicación sencilla; no hay pruebas de exposición letal.

    Se ha mencionado también que la piel de algunos cuerpos tenía un color anaranjado o grisáceo y que el pelo de algunos estaba encanecido. Los forenses lo atribuyeron a la exposición prolongada al frío, al sol y a la descomposición.

    El cierre de 1959 y el nacimiento del enigma

    El fiscal Lev Ivanov cerró el caso el 28 de mayo de 1959 con la conclusión de que la muerte se debió a una «fuerza natural irresistible» (стихийная сила). Los archivos fueron clasificados y solo empezaron a circular de forma pública en la década de 1990. La combinación de secretismo soviético, detalles forenses truculentos y una conclusión vaga creó un terreno perfecto para la especulación.

    Portada del expediente del caso penal de 1959 sobre el incidente del paso Dyatlov

    En 1990, el propio Ivanov publicó un artículo en el que mencionaba «bolas de fuego» vistas en el cielo de la región en aquellas semanas, lo que alimentó las hipótesis extraordinarias. Hoy sabemos que en febrero y marzo de 1959 hubo lanzamientos de misiles desde el cosmódromo de Baikonur, lo que explica de forma razonable algunos de esos avistamientos.

    Las teorías principales

    1. Alud de placa de nieve (la más respaldada)

    Qué propone: sobre la tienda, montada en un corte hecho en la pendiente, se desprendió un bloque compacto de nieve (una placa). El peso aplastó parte de la tienda y del interior; los excursionistas, temiendo un alud mayor, cortaron la lona y bajaron hacia el bosque para refugiarse, con la intención de volver. Allí murieron de frío. Las lesiones graves se habrían producido en la tienda por la placa, o en el barranco al caer o derrumbarse la nieve sobre su refugio.

    Mapa de la pendiente de la ladera donde se montó la tienda
    Mapa de pendientes de la ladera. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA.

    Las objeciones clásicas:

    • La pendiente media parecía demasiado suave (menos de 30°) para un alud.
    • Los rescatadores no vieron restos claros de un alud tres semanas después.
    • Las huellas fuera de la tienda seguían visibles.
    • ¿Por qué el alud habría ocurrido horas después de montar la tienda?

    Las respuestas de la ciencia reciente:

    • En 2019, la Fiscalía General de Rusia reabrió el caso con tres hipótesis naturales. En julio de 2020 concluyó que la causa fue un alud de placa combinado con mala visibilidad y hipotermia. La conclusión fue criticada por familiares y por la fundación del caso, que la consideraron precipitada.
    • En enero de 2021, Johan Gaume (EPFL, Suiza) y Alexander Puzrin (ETH Zúrich) publicaron en Communications Earth & Environment un modelo que responde a las objeciones:
    • El corte en la pendiente para instalar la tienda desestabilizó la capa de nieve.
    • Vientos catabáticos depositaron gradualmente nieve sobre esa capa, lo que explica el retraso de varias horas entre el corte y el colapso.
    • La pendiente local, medida con mayor precisión, era más inclinada (unos 28°) de lo que se creía y bastaba para una placa pequeña.
    • Una placa relativamente pequeña, de pocos metros, es difícil de reconocer semanas después, sobre todo con viento y nevadas posteriores.
    • Mediante simulaciones —usando incluso el código de animación de nieve de la película Frozen (2013), y pruebas con cadáveres de impacto realizadas por la industria automovilística— mostraron que un bloque de nieve dura podía causar fracturas de tórax y cráneo sin matar en el acto, en personas que dormían sobre los esquís colocados en el suelo de la tienda.
    • En 2021–2022, expediciones al lugar documentaron condiciones compatibles con placas de nieve en la zona, aunque otros investigadores rusos siguen disputando el modelo.

    Valoración: es la explicación más coherente con la física de la nieve, con el comportamiento del grupo (salida ordenada, intención de volver) y con las lesiones. Gaume y Puzrin reconocen que no explica todos los detalles y la presentan como una hipótesis plausible, no como una prueba definitiva.

    2. Infrasonido por vórtices de viento

    Qué propone: popularizada por el documentalista Donnie Eichar en su libro Dead Mountain (2013), con apoyo de científicos de la NOAA. El viento que rodea la cima redondeada del Kholat Syakhl podría generar una calle de vórtices de Kármán, produciendo infrasonidos (por debajo de 20 Hz) que provocan malestar, ansiedad y pánico en humanos.

    Puntos fuertes: explicaría una huida irracional de la tienda.

    Puntos débiles: los efectos del infrasonido en las personas son débiles e inconsistentes en los estudios experimentales; no explica las fracturas; y las huellas muestran un descenso ordenado, no una estampida de pánico. Hoy se considera una hipótesis secundaria.

    3. Viento extremo o huracán catabático

    Variante meteorológica: una ráfaga violenta habría derribado o amenazado la tienda, empujando al grupo hacia el bosque. Los registros reconstruidos sugieren vientos fuertes y frío intenso esa noche. Puede combinarse con la teoría del alud, pero por sí sola tampoco explica bien las fracturas.

    4. Pruebas militares (misiles, paracaídas, explosiones)

    Qué propone: el grupo habría sido testigo o víctima de una prueba armamentística soviética, incluidas explosiones o la caída de restos de cohetes.

    Datos a favor: las «bolas de fuego» vistas en la región; la radiación en la ropa; el secretismo de la investigación.

    Datos en contra: no hay restos de metralla, quemaduras ni lesiones por onda expansiva; los árboles cercanos no muestran daños de explosión; los avistamientos de luces se registraron en fechas que no coinciden con la noche del incidente; y el secretismo era rutinario en la URSS. No hay pruebas documentales.

    5. Ataque humano: mansis, presos fugados o agentes

    • Los mansis, pueblo indígena de la zona, fueron sospechosos al principio; la investigación los descartó. No había huellas de otras personas y nada de valor fue robado.
    • Presos de los gulags cercanos: sin pruebas.
    • Operación de espionaje (teoría de Alekséi Rakitin, Muerte siguiendo el rastro): Zolotariov, Kolevátov y Krivonischenko habrían sido agentes del KGB en una entrega controlada a espías occidentales. Es una teoría elaborada pero especulativa y sin respaldo documental.

    Contra todas ellas: las heridas no son de armas, no hubo pelea, y el comportamiento del grupo (bajar al bosque, hacer fuego, construir un refugio) es el de personas que se protegen del frío, no de atacantes.

    6. Teorías extraordinarias: ovnis, yetis, maldiciones

    Ocupan buena parte de la cultura popular —incluida la película Devil’s Pass (2013)—, pero no tienen ninguna base probatoria. Proceden de interpretaciones forzadas de las fotos, de la «piel naranja» y de las luces en el cielo.

    Comparativa de teorías

    Teoría Explica la huida Explica las fracturas Explica el retraso Evidencia física
    Alud de placa Sí Sí (parcialmente) Sí (modelo 2021) Moderada
    Infrasonido Sí No No aplica Débil
    Viento extremo Sí No Sí Moderada
    Prueba militar Parcial Parcial No Muy débil
    Ataque humano Parcial Parcial No Nula
    Paranormal — — — Nula

    ¿Qué pasó realmente? Una reconstrucción plausible

    Con la evidencia disponible, la secuencia más probable es:

    Mapa de la teoría del alud de placa de nieve en el paso Dyatlov
    Mapa de la teoría del alud de placa. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA.
    1. El grupo corta la pendiente para montar la tienda en la tarde del 1 de febrero.
    2. Durante la noche, el viento acumula nieve sobre la ladera. Una placa pequeña se desprende y cae sobre la parte de la tienda donde algunos dormían.
    3. Asustados por la posibilidad de un alud mayor y sin poder salir por la entrada bloqueada, cortan la lona y salen con lo puesto. Llevan a los heridos.
    4. Bajan de forma ordenada unos 1,5 km hasta el bosque, buscando refugio del viento. Pretenden volver al amanecer.
    5. Encienden una hoguera junto al cedro. Krivonischenko y Doroshenko mueren de hipotermia.
    6. Dyatlov, Kolmogórova y Slobodín intentan regresar a la tienda y mueren en la ladera.
    7. Los cuatro restantes, con los heridos y con la ropa de los muertos, construyen un refugio en el barranco. Mueren por frío y lesiones; la nieve y el arroyo hacen el resto durante tres meses.

    Sigue habiendo puntos sin explicación definitiva —el momento exacto de las fracturas, el estado mental del grupo—, pero ninguna hipótesis alternativa encaja mejor con el conjunto de los datos.

    Por qué el caso sigue vivo

    • El secretismo soviético y la tardía publicación de los archivos.
    • La fórmula ambigua de «fuerza natural irresistible».
    • Los detalles forenses que, sacados de contexto, parecen inexplicables.
    • Las fotografías y diarios del propio grupo, que humanizan la tragedia.
    • La desconfianza de familiares y de la Fundación Dyatlov hacia la reapertura de 2019–2020.

    En 1963 se instaló una placa en memoria de los fallecidos en la zona, y el paso lleva oficialmente el nombre de Dyatlov. Los nueve están enterrados en el cementerio Mijáilovskoe de Ekaterimburgo (Zolotariov, en el cementerio de Ivánovskoe).

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuándo ocurrió el incidente del paso Dyatlov?

    En la noche del 1 al 2 de febrero de 1959, en la ladera nororiental del Kholat Syakhl, en los Urales del Norte (Rusia).

    ¿Cuántas personas murieron?

    Nueve. Un décimo integrante, Yuri Yudin, abandonó la expedición el 28 de enero y sobrevivió.

    ¿Por qué cortaron la tienda desde dentro?

    Probablemente porque la entrada estaba bloqueada o porque la tienda colapsó parcialmente bajo nieve, y necesitaban salir de inmediato.

    ¿Hubo radiación?

    Se detectó contaminación radiactiva en algunas prendas, pero no en niveles letales. Una explicación probable es el trabajo previo de alguno de los integrantes en instalaciones nucleares.

    ¿Cuál es la conclusión oficial actual?

    En 2020, la Fiscalía rusa concluyó que la causa fue un alud de placa de nieve combinado con mala visibilidad y la hipotermia posterior.

    ¿Está resuelto el caso?

    Científicamente, existe una explicación sólida y coherente (el alud de placa). Sin embargo, no hay consenso absoluto y algunos detalles siguen debatiéndose.

    Fuentes recomendadas

    • Gaume, J. y Puzrin, A. M. (2021). «Mechanisms of slab avalanche release and impact in the Dyatlov Pass incident in 1959». Communications Earth & Environment, 2, 10.
    • Fiscalía General de la Federación de Rusia, comunicados sobre la revisión del caso (2019–2020).
    • Eichar, D. (2013). Dead Mountain: The Untold True Story of the Dyatlov Pass Incident.
    • Archivo del caso penal (1959), parcialmente digitalizado en Wikimedia Commons.
  • El manuscrito Voynich: el libro que nadie ha logrado leer en 600 años

    El manuscrito Voynich: el libro que nadie ha logrado leer en 600 años

    Hay un libro guardado en una biblioteca de Estados Unidos que ha derrotado a criptógrafos militares, lingüistas, historiadores, matemáticos y, en los últimos años, también a la inteligencia artificial. Tiene plantas que no existen, mujeres desnudas que se bañan en extraños conductos verdes y diagramas astronómicos sin explicación. Está escrito en un alfabeto que no aparece en ningún otro documento conocido. Se llama manuscrito Voynich, y después de unos 600 años nadie ha conseguido leer ni una sola frase con certeza.

    En este artículo de Grandes Enigmas recorremos su historia completa: de dónde viene, qué contiene, quién intentó descifrarlo y por qué este enigma sigue abierto en pleno siglo XXI.

    ¿Qué es el manuscrito Voynich?

    Primera página del manuscrito Voynich (MS 408) con texto en voynichés, conservado en la Biblioteca Beinecke de Yale

    El manuscrito Voynich es un códice ilustrado escrito a mano en pergamino (vitela). Se conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale con la signatura MS 408. Lleva el nombre de Wilfrid Michael Voynich, el librero anticuario que lo compró en 1912 y lo dio a conocer al mundo.

    Sus datos básicos:

    • Material: pergamino de piel animal, probablemente de ternera.
    • Tamaño: unos 23,5 × 16 cm, más o menos el de un libro de bolsillo grande.
    • Extensión: hoy tiene unas 240 páginas repartidas en algo más de un centenar de folios. La numeración antigua de los folios muestra que faltan hojas, así que el libro original era más largo.
    • Desplegables: varios folios se despliegan en paneles grandes. El más famoso es el llamado folio de las «Rosetas», con nueve medallones unidos entre sí.
    • Texto: unas 170.000 grafías que forman alrededor de 35.000 «palabras», escritas de izquierda a derecha en un sistema de escritura desconocido, al que hoy se llama voynichés.
    • Ilustraciones: casi todas las páginas tienen dibujos, coloreados con tintas y pigmentos sencillos.

    Lo desconcertante no es solo que no podamos leerlo. El texto se comporta como un idioma en muchos aspectos estadísticos, pero no encaja con ningún idioma conocido.

    La datación: un libro de principios del siglo XV

    Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale, donde se conserva el manuscrito Voynich

    Durante décadas se discutió si el manuscrito era medieval, renacentista o incluso una falsificación moderna del propio Voynich. En 2009, un equipo de la Universidad de Arizona dirigido por el físico Greg Hodgins fechó con carbono-14 cuatro muestras del pergamino. El resultado situó la fabricación de la vitela entre 1404 y 1438.

    Esta datación tiene un matiz importante: indica cuándo se preparó el pergamino, no necesariamente cuándo se escribió. Aun así, los especialistas consideran poco probable que alguien guardara pergamino caro durante décadas antes de usarlo, y los análisis de las tintas son compatibles con materiales de la época. El consenso actual es que el manuscrito se elaboró en el siglo XV, probablemente en Europa central o en el entorno del norte de Italia y los Alpes. Eso descarta que Voynich lo falsificara.

    Historia del manuscrito: de la corte de un emperador a una villa jesuita

    Un rastro que empieza en Praga

    Retrato del emperador Rodolfo II de Habsburgo, supuesto comprador del manuscrito Voynich

    Los primeros pasos documentados del libro llevan a la Praga del siglo XVII, uno de los grandes centros de la alquimia y la ciencia esotérica europea.

    1. Rodolfo II de Habsburgo (1552–1612): este emperador del Sacro Imperio, coleccionista apasionado de rarezas, astrólogos y alquimistas, habría comprado el manuscrito por 600 ducados, una suma enorme. El dato procede de una carta posterior y se transmite como algo que se «decía», no como un hecho probado.
    2. Jacobus Horčický de Tepenec (también conocido como Sinapius): fue químico y boticario al servicio de Rodolfo II. Al iluminar el primer folio con luz ultravioleta aparece su firma borrada, lo que indica que el libro pasó por sus manos.
    3. Georg Baresch: alquimista de Praga del siglo XVII. Pasó años tratando de entender el libro sin conseguirlo y llegó a escribir al célebre jesuita Athanasius Kircher, en Roma, que tenía fama de haber «descifrado» los jeroglíficos egipcios.
    4. Johannes Marcus Marci: médico y rector de la Universidad de Praga, que heredó el manuscrito de Baresch.

    La carta a Athanasius Kircher

    La pieza documental clave es una carta de Marcus Marci a Kircher, fechada en 1665 (algunas fuentes dan 1666). Hoy sigue dentro del propio manuscrito. En ella Marci le envía el libro a Kircher con la esperanza de que lo descifre, y menciona que el emperador Rodolfo lo había comprado por 600 ducados y que se lo atribuía a Roger Bacon, el fraile y filósofo inglés del siglo XIII.

    Kircher no dejó ninguna solución conocida. Después el libro desaparece del registro durante más de dos siglos, probablemente guardado en bibliotecas jesuitas.

    1912: Wilfrid Voynich en Villa Mondragone

    Retrato de Wilfrid Michael Voynich, el librero anticuario que descubrió el manuscrito en 1912
    Villa Mondragone en Frascati, cerca de Roma, donde Voynich compró el manuscrito a los jesuitas

    Wilfrid Voynich (1865–1930) tuvo una vida de novela. Nació en la actual Lituania, entonces parte del Imperio ruso, fue revolucionario polaco y deportado a Siberia, y huyó a Londres, donde se convirtió en librero anticuario de prestigio. Su esposa, Ethel Lilian Voynich, fue también una escritora célebre: su novela El tábano (The Gadfly) tuvo un éxito enorme en la Unión Soviética y en China.

    En 1912, Voynich compró a los jesuitas un lote de manuscritos en Villa Mondragone, en Frascati, cerca de Roma. Entre ellos estaba el códice indescifrable. Durante años mantuvo en secreto dónde lo había conseguido, y eso alimentó las sospechas. Con el tiempo, la historia quedó confirmada.

    Voynich dedicó el resto de su vida a promocionar el libro y a buscar quien lo descifrara. Defendía la autoría de Roger Bacon, porque así aumentaba su valor.

    De los herederos a Yale

    Tras la muerte de Voynich, el manuscrito pasó a su viuda Ethel y después a su colaboradora Anne Nill. En 1961 lo compró el librero neoyorquino Hans P. Kraus por unos 24.500 dólares. Kraus intentó venderlo por cifras muy superiores, hasta 160.000 dólares, pero no encontró comprador. En 1969 lo donó a la Universidad de Yale, donde sigue hoy.

    Yale lo ha digitalizado por completo, así que cualquiera puede consultarlo gratis en línea. Eso ha atraído a miles de aficionados de todo el mundo, también del ámbito hispanohablante.

    ¿Qué hay dentro? Las seis secciones del manuscrito

    Folio de la sección botánica del manuscrito Voynich con una planta de hojas verdes y raíces rojizas

    Como no podemos leer el texto, los investigadores han dividido el libro según sus ilustraciones. La clasificación más habitual distingue seis partes.

    1. Sección botánica o herbaria

    Es la más extensa. Cada página muestra una planta completa, con raíces, hojas y a veces flores, acompañada de texto. Recuerda a los herbarios medievales, que describían plantas medicinales. El problema es que la mayoría de las plantas no se pueden identificar con seguridad. Algunas parecen combinar partes de especies distintas, y otras tienen raíces de formas imposibles. Se han propuesto identificaciones aisladas (girasol, pimiento, viola o helecho, por ejemplo), pero ninguna se acepta de forma general. Las que apuntan a plantas americanas, como el girasol, chocan además con la datación del siglo XV.

    2. Sección astronómica y astrológica

    Contiene diagramas circulares con soles, lunas y estrellas, y una serie de signos del zodiaco: Piscis, Aries, Tauro, Géminis, etc. Cada signo aparece rodeado de figuras femeninas desnudas, muchas dentro de barriles o tinas, cada una con una estrella. Junto a los signos hay nombres de meses escritos en alfabeto latino (como abril o may), probablemente añadidos por una mano posterior. Los estudiosos discuten si su ortografía apunta al occitano, al catalán, al francés o a otra lengua romance, lo que tiene un interés especial para el mundo de habla hispana. Esas anotaciones son de las pocas pistas legibles de todo el libro.

    3. Sección «biológica» o balneológica

    Es quizá la más extraña. Muestra mujeres desnudas bañándose en piscinas o pozas conectadas por tubos y conductos, a veces de color verde o azul, que algunos han comparado con órganos del cuerpo humano. Se ha interpretado como un tratado de baños medicinales, algo habitual en la medicina medieval (por ejemplo, en el tratado italiano De balneis Puteolanis), como una alegoría de la reproducción o como un simbolismo alquímico.

    4. Sección cosmológica

    Incluye diagramas circulares complejos y el gran desplegable de las «Rosetas»: nueve círculos unidos por caminos, con lo que parecen castillos, torres e islas. Algunos investigadores ven ahí un mapa simbólico o incluso una ciudad con murallas almenadas de tipo «gibelino», un detalle arquitectónico que se ha usado para apoyar un origen en el norte de Italia.

    5. Sección farmacéutica

    Páginas del manuscrito Voynich con plantas ilustradas y texto en escritura desconocida

    Muestra partes de plantas (raíces y hojas) dibujadas junto a recipientes parecidos a los albarelos, los tarros de las boticas medievales. Parece un recetario de preparación de remedios.

    6. Sección de «recetas»

    Son páginas casi solo de texto, con párrafos cortos marcados al margen por estrellas. Se interpretan como una lista de recetas o instrucciones.

    La escritura voynichesa: lo que sabemos sin saber leerla

    Aunque no se entiende, el texto se ha estudiado a fondo, y estas son sus características más llamativas:

    • Fluidez: casi no hay tachones ni correcciones. El escriba escribía con soltura, como si conociera bien el sistema.
    • Alfabeto reducido: según cómo se cuenten, hay entre 20 y 30 glifos básicos, algunos parecidos a letras latinas o a abreviaturas medievales.
    • Repeticiones extrañas: algunas palabras se repiten dos o tres veces seguidas, algo raro en los idiomas naturales.
    • Palabras muy previsibles: ciertos glifos aparecen casi siempre al principio, en medio o al final de una palabra. Eso hace que la escritura parezca más rígida que una lengua europea.
    • Baja entropía: el texto es más repetitivo y previsible que el latín o el inglés.
    • Ley de Zipf: la frecuencia de las palabras sigue la distribución típica de los idiomas reales. En 2013, los investigadores Marcelo Montemurro y Damián Zanette, físicos argentinos, publicaron un estudio según el cual la organización de las palabras por temas a lo largo del libro muestra patrones propios de un lenguaje con significado. Es una contribución destacada de la ciencia latinoamericana a este misterio.

    «Lengua A» y «Lengua B»

    En los años setenta, el criptógrafo de la Marina estadounidense Prescott Currier observó que el manuscrito tiene dos «dialectos» estadísticos, llamados Currier A y Currier B, y que coinciden con diferencias en la caligrafía. En 2020, la paleógrafa Lisa Fagin Davis identificó cinco escribas distintos. Eso sugiere que el libro fue un trabajo en equipo, algo difícil de encajar con la idea de un simple bromista solitario.

    Los grandes intentos de descifrado

    William Newbold y el «Bacon microscópico» (1921)

    El profesor William Romaine Newbold, de la Universidad de Pensilvania, aseguró que en el texto había microescritura oculta en los trazos de las letras y que demostraba que Roger Bacon tenía microscopios y telescopios. Años después se comprobó que las supuestas «letras microscópicas» eran grietas naturales de la tinta al secarse. Fue el primer gran fracaso.

    William Friedman: el mejor criptógrafo del mundo frente al Voynich

    William F. Friedman, que rompió el código japonés PURPLE en la Segunda Guerra Mundial, y su esposa Elizebeth Friedman, también criptoanalista legendaria, formaron grupos de estudio dedicados al manuscrito durante décadas. Friedman llegó a pensar que podía ser un intento temprano de idioma artificial o filosófico, un sistema de clasificación inventado y no una lengua natural cifrada. Murió en 1969 sin resolverlo.

    La NSA y los criptógrafos militares

    Varios analistas vinculados a la NSA estudiaron el manuscrito. Mary D’Imperio escribió The Voynich Manuscript: An Elegant Enigma (1978), una de las obras de referencia. Ningún método criptográfico clásico ha funcionado: ni los cifrados de sustitución simple ni los polialfabéticos.

    Propuestas recientes que ocuparon titulares

    • Stephen Bax (2014): este lingüista británico propuso identificar unas pocas palabras, como nombres de plantas y estrellas (por ejemplo, Taurus), mediante un método de «descifrado parcial». Fue un enfoque prudente, pero no consiguió leer el texto.
    • Nicholas Gibbs (2017): publicó en The Times Literary Supplement que el libro era un manual de salud femenina escrito en latín abreviado. Los especialistas lo refutaron rápidamente porque sus «traducciones» no tenían sentido gramatical.
    • Gerard Cheshire (2019): afirmó en una revista académica que se trataba de un «proto-romance» perdido. Sus conclusiones fueron rechazadas por expertos en lenguas romances y por la propia Lisa Fagin Davis.
    • Inteligencia artificial (2018): investigadores de la Universidad de Alberta sugirieron con algoritmos que el texto podía ser hebreo con anagramas. Los hebraístas no encontraron traducciones coherentes.
    • Propuestas en turco, náhuatl, ucraniano, chino y otras lenguas: se han publicado decenas. Ninguna ha superado la prueba clave: traducir pasajes largos de forma coherente y reproducible por otros investigadores.

    Un patrón útil para no caer en el sensacionalismo: cada pocos años un titular anuncia que «por fin se ha descifrado el manuscrito Voynich». Hasta hoy, ninguno de esos anuncios ha sido aceptado por la comunidad académica.

    Las teorías principales

    1. Es una lengua natural escrita con un alfabeto inventado

    El texto sería un idioma real, quizá poco documentado o extinto, escrito con un alfabeto propio para mantenerlo en secreto. Lo apoyan la ley de Zipf y la estructura por temas. En contra está su previsibilidad excesiva, rara en idiomas naturales.

    2. Es un cifrado

    El texto sería una lengua conocida, como el latín o el italiano, oculta mediante un código. En contra, los cifrados medievales eran mucho más simples, y uno complejo debería haber cedido ante los métodos modernos.

    3. Es una lengua artificial

    Como proponía Friedman, podría ser un sistema inventado para clasificar el conocimiento. El problema es que los idiomas filosóficos conocidos aparecen en el siglo XVII, mucho después de la datación del pergamino.

    4. Es un fraude o un galimatías sin significado

    En 2004, el investigador británico Gordon Rugg mostró que con una rejilla de Cardano, una tarjeta con agujeros que se desplaza sobre tablas de sílabas, se puede generar un texto con rasgos parecidos a los del Voynich. Según esta hipótesis, sería un engaño del siglo XV o XVI para vender un libro «misterioso» a un coleccionista como Rodolfo II. Entre los críticos, algunos señalan que la rejilla de Cardano es posterior a la datación del pergamino. Otros responden que el principio podría ser anterior. A eso se suman la participación de varios escribas y los patrones estadísticos «lingüísticos», difíciles de explicar en una simple broma.

    5. Glosolalia o escritura visionaria

    Podría ser un texto producido en un estado de trance o de inspiración religiosa, con apariencia de lenguaje pero sin un código detrás. Es difícil de demostrar y de refutar.

    Sobre los autores propuestos

    Se han propuesto Roger Bacon, el humanista Antonio Averlino («Filarete»), el ocultista Edward Kelley, que estuvo en la corte de Rodolfo II, y el arquitecto Leon Battista Alberti. Ninguno encaja del todo con la datación y las pruebas paleográficas. Bacon, por ejemplo, murió más de un siglo antes de que se fabricara el pergamino.

    ¿Por qué fascina tanto al público hispanohablante?

    Aunque se guarda en Estados Unidos, el manuscrito Voynich tiene vínculos concretos con el mundo hispano:

    • La editorial Siloé, de Burgos (España), obtuvo de Yale la autorización para editar un facsímil oficial del manuscrito, publicado en 2017, y lo presentó en museos y bibliotecas. Fue una de las noticias culturales más comentadas sobre el códice en lengua española.
    • Los físicos argentinos Montemurro y Zanette aportaron uno de los estudios estadísticos más citados sobre la naturaleza lingüística del texto.
    • Las anotaciones de los meses en el zodiaco, en una lengua romance, han llevado a algunos aficionados a buscar conexiones con el catalán, el occitano o el castellano antiguo, aunque no hay ninguna demostración concluyente.

    Para cualquiera que se interese por los misterios históricos sin resolver, el Voynich es una referencia obligada, junto al disco de Festos, el Codex Seraphinianus y los textos rongorongo de la Isla de Pascua.

    Estado actual de la investigación

    A día de hoy se considera probado que:

    • El pergamino es de principios del siglo XV (1404–1438, carbono-14).
    • Trabajaron en él varios escribas.
    • El texto tiene estructura estadística no aleatoria.
    • El libro pasó por la Praga de Rodolfo II, por las manos de Baresch, Marci y Kircher, y por Villa Mondragone, antes de llegar a Voynich.

    Todavía no sabemos:

    • En qué idioma está, si es que está en alguno.
    • Quién lo escribió ni dónde con exactitud.
    • Para qué servía: medicina, alquimia, astrología, un engaño u otra cosa.

    Hoy la investigación es más colaborativa que nunca. Hay transcripciones digitales estandarizadas (como EVA, European Voynich Alphabet), foros internacionales, estudios de imagen multiespectral y análisis con aprendizaje automático. Investigadores como René Zandbergen, que mantiene uno de los sitios de referencia sobre el manuscrito, y Lisa Fagin Davis han ayudado a separar los datos firmes de la especulación.

    Preguntas abiertas: lo que todavía no sabemos

    1. Si el texto es una lengua real, ¿por qué no aparece en ningún otro documento?
    2. Si es un fraude, ¿por qué hicieron falta varios escribas y tanto esfuerzo en un pergamino caro?
    3. ¿Qué representan las plantas imposibles? ¿Son estilizaciones, plantas inventadas o claves visuales?
    4. ¿Qué contenían los folios que faltan?
    5. ¿Cómo llegó realmente a Praga, y es cierta la compra por 600 ducados?
    6. ¿Podrá la inteligencia artificial resolverlo? ¿O demostrará que no hay nada que leer?

    El manuscrito Voynich nos obliga a aceptar algo incómodo: incluso con radiocarbono, superordenadores y una comunidad mundial de investigadores, un libro de bolsillo del siglo XV sigue guardando su secreto.

    Fuentes y lecturas recomendadas

    • Beinecke Rare Book & Manuscript Library, Yale University – MS 408 (digitalización completa en línea).
    • Clemens, R. (ed.). The Voynich Manuscript. Yale University Press, 2016.
    • D’Imperio, M. E. The Voynich Manuscript: An Elegant Enigma. National Security Agency, 1978.
    • Hodgins, G. et al. Datación por radiocarbono, Universidad de Arizona, 2009 (difundida en 2011).
    • Montemurro, M. A. y Zanette, D. H. «Keywords and Co-Occurrence Patterns in the Voynich Manuscript: An Information-Theoretic Analysis». PLOS ONE, 2013.
    • Rugg, G. «An Elegant Hoax? A Possible Solution to the Voynich Manuscript». Cryptologia, 2004.
    • Davis, L. F. «How Many Glyphs and How Many Scribes? Digital Paleography and the Voynich Manuscript». Manuscript Studies, 2020.
    • Zandbergen, R. voynich.nu (sitio de referencia).
    • Siloé, arte y bibliofilia (Burgos): facsímil oficial del manuscrito Voynich, 2017.

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